Opinión·Pavia

306.900 minutos

Hace poco he estado en Sevilla una semana. Debería haber ido a Suecia a ver a mi amigo Edu que hace su particular año Erasmus en Linköping, pero a la semana de haber comprado el vuelo con destino a tierras de rubias altas y guapas me informan que justo en medio de las fechas será mi acto de Graduación. Y a Suecia podré ir (o eso espero) muchos otros años, pero días como ése se supone que sólo voy a tener uno.

Volver a mi querida ciudad es algo que me encanta, pero en primavera Sevilla tiene una vuelta de tuerca de más. Ese olor a azahar, ese sol y esa temperatura, esa Feria… todo ello aderezado con l@s italian@s del año pasado que vuelven a “casa” por Feria, los montaditos de solomillo al whisky del Bar Casa Eme junto con una Cruzcampo bien fría, tus amigos de siempre y tu familia, y la semana que pasas en tu hogar se hace muy intensa.

Sólo habría bastado que mi pasaje en Sevilla hubiera estado adornado con la Feria de Abril para que se me olvidara de sopetón el dinero que perdí por tener que cambiar los vuelos. Mira que la tengo todos los años, pero es que cada uno que pasa me gusta más. Y dos días me supieron a poco, aunque estuvieran muy cargados: la cena con la Portada enfrente en casa de Pepe, meternos en una caseta de vete tú a saber quién para bailar hasta altas horas, los churros con chocolate de la mañana, el almuerzo en la caseta “Los Puertos”, la tarde de caseta en caseta improvisada, la noche con Páris y sus amigas, el encalome en una caseta privada patrocinado por Beca, la despedida con lágrimas en los ojos del Real… (vale, a esto ayudaría seguramente el alcohol ingesto)

Pero además de todo ello, esa semana estuvo marcada por algo muy especial: mi Graduación. En Italia podré celebrar también mi “festa di Laurea”, que será por tradición el día en que lea mi tesis (vete tú a saber cuándo), y será una fiesta algo solitaria, pues aquí cada estudiante tiene su propio día de festejo. Pero con todos mis respetos a las tradiciones italianas, por mi parte prefiero nuestra forma de celebrar el final de una etapa universitaria. En mi caso son nada menos que 6 años compartidos con gente extraordinaria, y haberlo celebrado sin ellos hubiera sido, por lo menos, insignificante.

Ya dijimos José Enrique y yo bastante en el discurso que leímos, así que no me quiero repetir. Pero como este post va dedicado especialmente a todos aquellos que desde primero de carrera han compartido conmigo este camino, querría remarcar que los 306.900 minutos vividos en clase con todos vosotros no serían nada sin los incontables momentos que hemos tenido juntos, tanto dentro como fuera del aula. No sé si a alguno de vosotros os pasará que sólo dentro de un tiempo, cuando esté inmerso en una vida muy diferente a la universitaria, echará la vista atrás y valorará todo lo que vivió en estos 6 años. Yo no quiero esperar ese tiempo, y antes incluso de que acabe este año he rememorado momentos que me han hecho sonreír nostálgico. Son muchos, muchísimos, como para intentar mencionar aquí aunque sólo fuera algunos.

Antes de empezar la doble licenciatura, alguien me dijo que la etapa universitaria iba a ser la mejor de mi vida. ¿Le faltaba razón? Me gustaría pensar que sí, que se equivocaba, pues terminar ahora y asumir que lo mejor de tu vida ya lo has vivido es bastante triste. Creo que mi forma de ser me ayuda a que de cada cosa saque siempre lo positivo, y a intentar que cada día sea mejor que el anterior. Pero eso no quita que sepa perfectamente que mi experiencia en estos 6 años no se va a volver a repetir.

Por ello, independientemente de que algunos o muchos de vosotros sigáis presentes en mi vida aún acabando la Universidad, no quiero esperar más para volver a agradeceros todo lo que habéis hecho por mí, aunque no os hayáis dado ni cuenta. Por ser en quienes pensaba cuando estaba desmotivado ante un examen, por esos apuntes prestados, por los muchos mensajes de apoyo en diferentes momentos, por el tiempo que os he robado cuando no entendía algo y me lo teníais que explicar, por acordaros de mí cuando íbais a tomar café o una cerveza, por acogerme en vuestros grupos de amigos cuando no pintaba nada en ellos, por las Semanas Santas, Ferias, Navidades, cumpleaños y tantas fiestas, por aguantar todas mis bromas y gracias, por recibirme siempre con una sonrisa… GRACIAS.

Esté donde esté, en Italia o donde me lleve la vida, estos 6 años son inolvidables. Y no precisamente por lo que haya hecho yo, sino por lo que habéis hecho vosotros de mí, siendo como sois. Buenas noches… y buena suerte.

P.D: Y para los que están en la foto de arriba, los que faltan por diversos motivos…y para Conjunta, os dedico esta canción para cada vez que os vengáis abajo:

http://youtube.googleapis.com/v/453YRNSu4ww&source=uds

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