Opinión·Pavia

Primer aniversario

Aniversario.

Esa palabra que todos los novios del mundo tienen miedo de olvidar por posibles represalias futuras servidas en plato frío. Y esa palabra que si la analizamos etimológicamente viene a ser algo así: del latín annus, que salvo algunos malpensados el resto sabréis que quiere decir “año”, y vertere, que viene a ser “volver” como la película de Almodóvar. Pues eso, aniversario es lo que vuelve o se repite cada año.

Os ha encantado mi clase de lengua, é o no? Pues no estoy aquí para ello, qué coño os créeis, pagarse una academia o decirle a Wert que os invite a un colegio privado a que os den clase. Yo estoy aquí para comentaros otra cosa. Y es que hoy es mi primer aniversario en Pavia. ¿Cómo? ¿Tu primer aniversario, Santi? ¿Ya llevas un año allí? Pues sí, y os voy a explicar por qué.

Como he hablado hace poco con una amiga, las palabras tienen dos significados. El objetivo, ése que aparece en el mítico diccionario de la RAE que sólo dos personas en España lo tienen en versión papel. Y el subjetivo, el que las personas atribuyen a cada palabra en función de su perspectiva, circunstancia, personalidad, momento de la vida… Por ejemplo, la palabra “diversión” no nos evoca lo mismo cuando tenemos 6 años, que 16, que 36, o que 66.

Y cuando estás de Erasmus, o pseudo-Erasmus en mi caso, el tiempo pasa tan despacio que en un mes te han pasado más cosas que en un año digamos normal. Así por ejemplo, hace un mes tenía las maletas abiertas en una habitación hasta arriba de porquería donde ahora no me puedo quejar de limpieza y todo está medianamente ordenado. Mis compañeros de piso eran completos desconocidos formados por chinos, sudamericanos, turcos, italianas, un perro, y ahora me quedo “solo ante el peligro” con dos amantes del reggaetton porque para una italiana que nos quedaba se nos va a la Tacita de Plata a trabajar.

Una ciudad donde tenía que salir siempre con mapa a la calle para no perderme ya no me parece tan difícil y desconocida como antes. Los camareros de bares que antes me veían como un cliente más ahora sonríen cuando me ven entrar y me preguntan “¿lo de siempre?”. Milán, esa gran ciudad que me quedaba por conocer de Italia (como otras tantas, las cosas como son) me la conozco como la palma, especialmente para volver a la estación de tren por la mañana desde cualquier punto. Los profesores de la Universidad, aunque parezca mentira, poco a poco se van acordando de mi cara. (((Como se nota que este blog lo leen mis padres)))

Y sobre todo. Una ciudad que hace un mes no me decía nada ahora me inspira muchas cosas. De repente está llena de lugares, momentos y personas que en un mes se han ganado mi cariño.

Así que señores, me deseo a mí mismo un Feliz Aniversario. Esta noche brindaré a la salud de todos los que me leáis y os alegréis. Salud.

P.D: Os añado un vídeo que aunque no tenga nada que ver me ha gustado:

 
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