Pavia

Desfasando Italia

A estas alturas de la película igual muchos pensáis: oye, pero Santi mucho hablar de la ciudad, su casa, los tolais de los compañeros de piso, una perra que se llama Moka, un viaje esporádico al Oktoberfest…¿estudia? ¿Va a clase? Pues sí.

Y basta hablar de la Universidad. Porque todos sabemos que lo que realmente os interesa es saber cómo va la party por aquí. Aunque antes de nada he de decir que nos hemos quedado huérfanos de “italiana + perra” en Casa Fagioli: nuestra querida Laura definitivamente se ha ido a Cádiz (donde hace más calor que aquí SEGURO). Y me ha dejado a mí como persona mayor de la casa y aparentemente responsable. Aparentemente.

– Santi, ¿cuántos días has salido desde que llegaste a Pavia?
– Bueno, la pregunta apropiada sería “cuántos días no he salido desde que llegué”…

Porque sí, señores, oficialmente mi casa es el centro de reunión de mis amigos de aquí. El estar en el centro y relativamente cerca del meollo (fiesteramente hablando), y contando con que en Pavia comienza a hacer más frío que en la comunión de Pingu, en mi casa se hace de todo: cenar, beber, ver una película, escuchar música, afters a las 4 de la mañana simplemente para ver “Project X”… Todo ello me augura una estupenda época de exámenes.

Si a ello le sumamos que la maldita ESN no ha parado de organizar eventos de bienvenida en septiembre/octubre, que sigue haciéndolo a pesar de no tener ya la excusa de ser el mes de bienvenida, que si no sabemos qué hacer y hay ganas de mucha fiesta está Milán muy cerca, y que si no se plantea ningún plan en concreto siempre…siempre está Casa Fagioli y un Álvaro dispuesto a proponer películas a ver en su portátil, pues hombre, el panorama está servido.

Todo ello aderezado con fiestas en casas aleatorias a las afueras de Pavia (como la de Halloween adelantada de este pasado viernes DE LA QUE PREFIERO no veáis fotos), o karaokes en el “Raise”, o noches de Duomo improvisadas donde vas a ver a la gente y punto, o concursos de cerveza en el “Black Bull”, o veladas mágicas en casa de unos amigos donde lo que era una inocente cena se termina convirtiendo en un desalojo de la policía…

En definitiva, no preocuparse por mí, que esto, aunque me negaba a reconocerlo, es lo que es: otro Erasmus. Moriros de envidia, cabrones.

P.D: os dejo un vídeo de un tipo al que realmente envidio:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s