Siena

Dándolo todo: parte de Siena XXIX

El Siena y el Betis se ven el año que viene las caras en la final de la Champions.

Como tengo que ir recordando días de hace ya bastante tiempo y no tengo memoria como para tanto (demasiado es recordar a estas alturas del Erasmus cómo me llamo), siento si no cuento tantos detalles (me parece que eso no os preocupa demasiado, es más, alguno me consta que lo estáis celebrando en este momento).
El domingo después de todo el cúmulo de semanas y semanas de viajes y visitas descanso hasta que me canso de descansar y por la noche veo en la tele “10.000 a.C”, un bodrio de los pies a la cabeza. Antes, Víctor me había contado cómo efectivamente no habían entrado en ningún museo por la noche en Florencia pero lo que sí habían hecho era jugar un partido en la estación de tren con unos moros que se encontraron y que terminó con la victoria de los españoles, el pique de los otros y los Carabinieri apareciendo en escena para disolver al personal.
El lunes por la mañana después de una interesantísima clase de Derecho de la Unión Europea en la que me doy cuenta de que cada vez me entero de menos, no sé si porque me esté quedando tonto como el Luisma o porque el cabrito del profesor cada vez habla más rápido, Jesús (mi amigo, no el de la Biblia) en la biblioteca me da la noticia a lo NO&DO español: “Santi…..Bin Laden….ha muerto”. Mi conmoción es más que evidente y me dan ganas de quedarme de por vida en Siena que seguro que de ella no quieren nada los cientos de miles de radicales exaltados que habrá por ahí queriendo reconquistar el Al-Andalus y demás. Como veo que después de esto no voy a ser muy capaz deconcentrarme, voy a sacar un libro de la biblioteca cuando una señora mayor, trabajadora de allí, entra en conmoción al escuchar mi acento. Resulta que se ve que es una enamorada de los españoles y yo llego a sentirme un poco intimidado porque la mujer con todos mis respetos es bastante mayor y se aleja bastante de ser una MILF (o casi mejor en este caso una GRILF). Me cuenta prácticamente su vida en verso y que si le encantan también los franceses (espero que se refiriera a los de Francia, por Dios, ESPERO QUE FUERA ESO) pero que prefiere más los españoles y que estuvo mucho tiempo carteándose con extranjeros y etcétera etcétera. Desde luego las bibliotecarias de aquí están locas y son todas unas pederastas, porque desde que otra agregó al Facebook a Víctor y empezó a tontear con él (verídico) yo ya no sé qué pensar. El caso es que yo la escucho haciéndome el interesado porque no me queda otra ya que es la persona que me tiene que dar el libro. Cuando termina su monólogo voy a una clase de Finanza Aziendale donde me entero que mi querido profesor ha decidido finalmente que los miércoles, ese día que tenía que dar clases a las 8:30 de la mañana, no se dan clases y a tomar por culo. Con un par, sí señor. La tarde es lo que viene siendo una jornada normal de mensa y Piazza y por la noche veo “Ángeles y Demonios”, que por lo menos me quita un poco el mal sabor de boca de la película de ayer y veo que soluciona mejor el problemilla del helicóptero del libro.
El martes cuando me levanto y salgo a comprobar la temperatura hace un sol espectacular y calor y me digo “qué mejor día para estrenar la vestimenta veraniega traída por mis padres que hoy”. Voy a clase con Luis Palencia todo contento cuando empiezo a escuchar un ruido raro. Miro para atrás y se confirman todos los pronósticos que la Ley de Murphy auguraba: no es que esté lloviendo, es que Dios ha elegido el día 3 de mayo de 2011 para poner su diluvio universal. La preocupación por mi querida salud es más que evidente, menos mal que tengo esa pequeña suerte de que justo en los momentos en que estoy en la calle no le da por llover. Por la tarde intento ir a una clase de Marketing por primera vez pero hay un Epic Fail ya que voy y resulta que la clase de ese día no se da así que opto por irme con mis amigos. Esa noche, una vez cambiado a ropa más adecuada, toca la vuelta de semifinales de la Champions y la tensión se masca en el ambiente. Yo soy de los pocos, como ocurrió en la final de la Copa, que le tiene respeto al Madrid, de hecho más que los propios madridistas que dan la cosa por perdida desde el inicio. Y efectivamente la razón se vuelve de mi lado y el maldito Madrid vuelve a hacer de las suyas. El gol anulado provoca que Víctor, que va a tener una semana movidita en ese sentido y ya sabréis por qué, le de tal puñetazo a una silla de plástico duro que se la carga y se hace sangre. Por fortuna para TODOS el Barça pasa por mucho que les pese a los que no paran de lloriquear a base de “que si nos roban siempre, que si al Barça siempre le hacen lo mismo, patapim, patapam”…ANDA YAAAAAA Y PIRARSE POR AHÍ. Esa noche los ánimos mayoritarios de la gente parecen indicar que no se va a dar ningún plan pero aquí no hay excusas que valgan y Via Porrione 55 (más conocida como casa Palencia) se llena de gente y cuando todo el mundo sale a darlo todo el menda se va a casita a descansar que mañana toca ir a una clase por la mera asistencia porque lo que viene siendo coger apuntes me es imposible.
Consigo por fin el miércoles ir a mi primera clase de Marketing. Me doy cuenta de que la clase a la que más tarde comienzo a ir (eso sí, no es culpa mía, la burocracia Erasmus la tiene toda) es la más interesante. El profesor es un crack, muy simpático, explica genial y encima es vizco de cojones, con lo cual tiene que ser buena gente sí o sí. Por la tarde no recuerdo si hice algo especial. Seguramente ligaría con Adriana Lima que al parecer está viviendo por mi ciudad, pero no lo recuerdo con todo lujo de detalles como para contarlo, y yo soy fiel a mi estilo.
El jueves me entero de que a Julia se le ha ocurrido la idea de que como queda poco de Erasmus (¿CÓMO? ¿QUE QUEDA POCO? MIERDA…NO PUEDE SER…), que cada semana tenemos que organizar una fiesta temática en casa de alguien y ese alguien elige el tipode disfraz. La primera se realiza en casa de los Estepares (parejita madrileña) y el tema es: Andalucía. Aquí se van a cagar, no hay quien me gane en esto. El problema más evidente cuando se me pasa la exaltación patriótica es que no tengo nada con qué vestirme porque el día que hice la maleta se me olvidó meter mi traje de corto. Ya decía yo que se me olvidaba algo. Cachis. Pero bueno, comienzo a improvisar. Busco unas rosas de plástico en unos chinos. Junto con la mía compro 18.000 más porque todos mis amigos se unen al carro y me toca ir deporte. Como sombrero andaluz no venden ni pa tres, y es muy arriesgado fabricarlo con cartulinas, en ausencia de él compro un pañuelo rojo que me servirá para parecerme a la figurita de Tío Pepe, que más andaluza no la queráis. Cuando esa noche me paso a cenar por la mensa me encuentro con Javi pero no el de Madrid sino aquél con el que en su día compartí habitación en el viaje a Venecia. Le cuento el percal y el Karma vuelve a entonar alabanzas hacia mi persona porque el cabrito va y me deja su sombrero cordobés que se compró hace poco precisamente para lo mismo que yo. Llega el momento de la verdad.
Camisa blanca. Pantalón oscuro. Zapatos. Repeinado para atrás. Afeitado raso que hacía siglos que no me hacía. Patillas pintadas a lo facha. Pañuelo rojo en la cintura a modo de faja. Flor roja en camisa. Y el toque final patrocinado por mi amigo Javi, el sombrero. El resultado, en la foto adjunta. Lo que resta de noche consistió en admiraciones varias hacia la autenticidad de algunos disfraces (no hubo premio y no es por pecar de creído, pero me hubiera llevado el Óscar a mejor vestuario), bebidas varias, sevillanas y flamenco en general, amagos de bailes aunque al final nadie se arrancó, escena dantesca en la que Kike se dejaba pintar la cara por las niñas, recorte de las flores para construir una Laurea y ponérnosla en la cabeza, amenaza de los vecinos italianos de abajo con subir resuelta por mi incontestable aviso de que como subieran les abría la puerta con un “buenah nosheh, como ehtamoh”. Hubo detalles de por medio como tirarnos en la cama 4 tíos a revolcarnos como bestias (pero sin mariconeos) y un intento suicida de la coneja cuando la cogí porque se tiró de más de un metro de altura desde mis brazos, pero no hubo heridos ni ningún animal fue dañado. El final, en Al Cambio dando totalmente la pinta. Todo premeditado.
El viernes llegó el día en que Eduardo García Sánchez (o García Rizo, según su ticket fallido de tren sacado por algún inepto…) llega a la ciudad. Preparo todo con esmero y me voy a buscarlo a la estación confiando verdaderamente en que tanta vuelta para llegar de Bolonia a aquí no lo termine perdiendo por el camino. Pero ahí está el tío. Tan saludable y pacense como siempre. La conversación por el camino vade todo un poco, ya que me estoy perdiendo muchos cotilleos por la clase. Lo primero es lo primero, que el evento se merece ir a verlo. Este sábado juega el Siena contra el Torino aquí en casa y el empate le basta para confirmar su ascenso a la Serie A italiana, o lo que es lo mismo la primera división. Es decir, un Betis en busca de su puesto de toda la vida en primera. Así que evidentemente todos los que estamos, incluyendo Edu que acaba de llegar y que ni pincha ni corta el pobre con el Siena, vamos a ver el partido. Para encontrar la maldita tienda del Siena nos las vemos crudas, menos mal que nos cruzamos con los palentinos que nos indican. Nos calentamos y como no puede ir uno a un partido de esta categoría sin nada significativo, nos compramos las respectivas bufandas. En algún momento antes de todo esto creo recordar que entramos en la famosa Basílica de la cabeza de la Santa esa. Pero concluido todo eso llegamos a casa. El grande de Edu me ha traído kilos y kilos de chacinas que unidas a las que me habían traído mis padres pueden hacer que yo almuerce y cene embutidos deaquí a agosto si al final me quedo tanto tiempo en Siena por lo que sea. Hoy toca lo que toca, así que después de enseñarle la casa y presentarle a Víctor vamos al centro que no hay tiempo para tonterías. El ebreo nos proporciona cervezas y la pizzería una fantástica estampa sentados en la Piazza cenando. Nos llegamos, como diría Víctor, a casa Palencia y comenzamos a refrescarnos, como diría el Abuelo. Los de Palencia no fallan y se unen a todo, así que bajamos a la Plaza para unirnos a más gente, algunos que no conozco por cierto, lo cual hace desmerecer mi título de “Concejal de Fiestas” o “el Alcalde”. La cosa se soluciona poniéndome a hablar con ellos. No sé si Edu va ya muy borracho o qué pero no para de hacerle fotos a la torre de la Piazza. ¿Se habrá enamorado? ¿Tendrá instintos suicidas y estará haciendo medidas para calcular el tiempo de caída? ¿Le gustarán los símbolos fálicos? El caso es que el mismo Edu de repente me llega con dos trozos de Pizza, uno para él y otro para mí, y no sé quién de los dos tiene la culpa (aunque me consta que con esta hora tan avanzada de la noche seríamos ambos los dos) pero mi trozo se cae boca abajo al suelo. Digamos que si la Pizza era de prosciuto e funghi, ahora ni prosciuto ni funghi, sólo queda el tomate y la masa. PERO ESO SÍ, el menda tiene tanta hambre que se la come con cierto saborcillo a Plaza y para más inri alguno de los que se había mofado de mí hasta termina probándola. Cuando la cosa en la Piazza está finita, los de siempre nos vamos a la Fortezza que hoy hay fiesta. Resulta que al parecer aquí en Italia es muy común lo de que los partidos organicen fiestas antes de las elecciones (aquí son municipales la semana que viene). En este caso, el Partido Democrático invita a barra libre. Olé la izquierda y sus métodos revolucionarios. Llegamos allí y hay gentecilla para ser ya tan tarde, que ya sabemos que estos italianos no son de aguantar hasta altas horas, aunque me consta que alguno de los que está en la cola para pedir como buitres es español. Lo que aguantamos allí es bastante poco porque Edu está reventao y yo también, así que enfilamos para casa. Antes de salir Edu tiene la magnífica idea de coger 18 kilos de panfletos del partido. He dicho “magnífica” no en vano, ya que en casa nos sirve para comprobar que la chavalita que se presenta a alcaldesa tiene 23 años y está de muy buen ver. Le propongo a Edu que volvamos a la fiesta que seguro que está por allí borracha perdida y podemos aprovecharnos de la situación (me refiero a que le hiciésemos fotos en ese estado y la extorsionásemos, claro). Pero Edu es un tío razonable que no se deja impresionar fácilmente y elige sabiamente dormir.
El sábado llega el gran día. Se supone que los colores del Siena son negro y blanco, pero Edu y yo tanteamos la opción de ponernos las camisetas de España. Pienso en “el qué dirán” los de la curva Robur que es donde nos ponemos nosotros y básicamente son los Ultras deaquí y se me quitan las ganas. Camiseta negra y a juir. La plaza es el punto de quedada oficial y allí que estamos en un día caluroso, precioso para ascender y con una ambientazo tremendo. Comenzamos a ver las primeras bengalas, banderas y a escuchar los primeros cánticos. Caen cervezas y pizzas y cuando nos animamos porque pasa un grupo de españolas que están de toma pan y moja que se nos quedan mirando decidimos que es hora de ir al estadio. La cosa está bastante más petada que la otra vez allá por un 2 de octubre que fui por primera vez (no tíooooo me prometí intentar no ponerme melancólico…cagoen…). Pero ni aún así el estadio se llena. Si estos fueran del Betis…ayyy cuánto les queda por aprender. Ubicados en “nuestros asientos” de la curva, empezamos a tifar (véase vídeo adjunto: http://www.youtube.com/watch?v=denfoZbNua8) de mala manera, y varios italianos no se creen que seamos españoles de verdad porque somos los que más la lían. El partido empieza y se ve más juego que la otra vez, menos mal. A los 10 minutos vemos en primera plana porque fue en nuestra portería un señor golazo de chilena que ya podríamos estar viéndolo hacer a Cristiano y el Marca estaría el restode su historia con la foto en primera plana. La celebración y sorpresa por ver en un partido de 2ª un golamen así es sonora. Lástima que al poco le empatara el Torino con otro gol que no estuvo mal. Pero antes del descanso el Siena iba ganando 2-1 por medio del mismo que había marcado antes. Se lució el colega. Al reanudar la segunda parte el Torino domina de mala manera y hasta tiene el lujo de fallar un penalti. Pero da igual porque después empataría para quedar el resultado final 2-2. Locura colectiva, aunque más controlada por los sieneses que por los españoles. Allí sale todo quisqui a celebrarlo, hasta los utilleros y una rubia imponente que aún no hemos averiguado quién era y que se quitó una camiseta pero tenía otra debajo, cazzo. Peregrinamos a la plaza para celebrarlo allí con todo el mundo. No para de llegar gente y el escenario lo invaden los de Palencia que son los dueños del lugar. Pasada tanta celebración toca el momento de acicalarse para esta noche que vuelve a haber lío (y cuándo no, si estoy empleando con Edu la misma técnica que utilicé con Carlos). Esta vez la Plaza está todavía más petada y se une más gente de mi grupo. Vemos a toda la plantilla del Siena que está cenando al aire libre en la Piazza con familiares incluidos. Mientras pasa la noche llegan las 4 amigas de Kike españolas entre las que se incluye una amiga mía, Cris de Málaga. Resulta que esta Cris, vieja conocida de Becas Europa, está de Erasmus en Bari y por casualidad su compañera de piso es una buena amigade Kike. Las otras dos chicas simplemente son de Zamora y han venido a verle, juntándose todo Cristo aquí. Y por si éramos pocos, parió la abuela, porque de repente escucho una voz conocida que me llama. Coño, las portuguesas que daban juego el primer semestre pero que lamentablemente se fueron. Y aquí están las 3, relucientes como siempre. Después de charlar un rato con ellas, llega el momento culmen.
A mí de repente me llama al móvil el Abuelo con mucho griterío diciendo que nos vayamos dentro del ayuntamiento que tienen montada una fiesta curiosa. Pasa el rato y el tío no para de insistir hasta que más gente se le une, y llega el momento en que no nos queda otra que ir. Efectivamente allí está montada la del quince. Muchísima gente, DJ y un escenario donde veo que, cómo no, están subidos todos mis amigos. Me subo y empezamos a animar al personal. De repente me fijo y…¿qué hace el murciano con un micrófono? Y lo peor…¿por qué el micrófono se escucha? Efectivamente entre todos vamos cogiendo el micrófono y lanzando cánticos a la sala y la peña que hay allí nos sigue dándolo todo. La euforia es indescriptible, pero es que cuando de repente me veo que detrás nuestra del escenario están los jugadores del Siena (uno de ellos intentando pillarle de la botella a Víctor) y el Presidente del Siena ya es la ostia. Cogemos al Presidente y no paramos de gritarle “MASSIMO, MASSIMO, MASSIMO!!” (que era su nombre, mayormente). El tío allí encantado con nosotros, hasta tal punto que cuando el murciano ya estaba pesaíllo con el micro y le cortó el DJ la conexión, el Presidente pidió que le siguieran dando coba. Pero demasiado bonita estaba siendo la noche, aunque lo que vino después se convirtió en objeto de risas porque fue menos de lo que parece. El caso es que yo estaba saliendo tranquilamente del sitio con Luis Palencia para ir a miccionar a su casa cuando de repente noto un empujón en la cabeza. Me giro y veo a un exaltado borracho del Siena que me grita algo que no entiendo. Luis se mete de por medio y medio le da una torta/puñetazo sin más consecuencias que la oreja roja. Visto lo visto, Luis me dice inmediatamente “vámonos de aquí que ese tío va fatal”. Afortunadamente los amigos del colega no eran como él sino que todo lo contrario, se pusieron de nuestra parte y hasta uno de ellos se encaró con el susodicho que todavía no sabíamos qué le pasaba. Más tarde surgió el comentario de que habían tenido una movida con gente del sur de Italia y al escuchar nuestro acento raro se pensó que éramos nosotros y dije yo “claaaro mi acento es napolitano cuanto menos”. Total, que volviendo de casa de Palencia veo a mi grupo ir en dirección contraria y diciendo “le han pegao a Luis Axo”. Claro, dicho así parecía que la cosa fuera grave, pero el murciano está hecho un tiarrón que sólo había recibido un puñetazo en la boca de frente y que sólo le había clavado un poco los dientes. Todo porque el exaltado ahora se había encarado con Víctor (creo) y Luis al ponerse en medio para pedir paz le tocó recibir. A todo esto Víctor no está porque según me dicen ha salido corriendo que le empezaron a perseguir unos cuantos. La cosa está como para que uno de ellos encuentre una silla de madera y le de por mirarme mal. Pero como somos bastantes y lode que le hayan pegao al murciano no nos gusta un pelo decidimos volver a la fiesta a ver qué ocurre. Yo muy tranquilo no estaba porque veía al colega exaltado por allí dando tumbos borracho y solo, sin amigos por fortuna, aunque con el murciano y Víctor con ganas devenganza. Llega un momento en que Javi se me acerca y me dice “vamos tranquilamente fuera que el murciano está hablando con el tío”. Total, la tensión se masca en el ambiente y yo sin haber ido a Nueva York aún. Yo me aparté un poco pero de repente vi un movimiento muy raro, al murciano irse plaza arriba, a Víctor igual, y al exaltado tocándose la boca. Testimonios posteriores me contaron que el murciano le intentó dar como represalia pero que apenas le dio y que llegó Víctor que es más del sur y le dio de lleno en la boca. Hombre, sé lo que estáis pensando, vaya con los que se junta Santi, y reconozco que yo no soy muy partidario de la violencia, pero ese cabrito se lo merecía. Viendo que a mi amigo Edu el pobre le estaba tocando vivir una noche un tanto agitada, decidimos irnos con las portuguesas con las que derepente nos encontramos de nuevo. En el café del Corso nos pedimos algún que otro chupito y relajamos el ambiente. El resto de la madrugada siguió tranquila y sin incidentes, es más, nos volvimos a reunir más o menos todos en la Plaza para reírnos de lo que había pasado porque era realmente surrealista. Yo le juro y le perjuro a Edu que en Siena nunca había pasado nada por el estilo, pero claro, también es mala suerte.
El domingo toca levantarse temprano porque el menda, por si no os lo había contado, celebraba el día de Europa y, de casualidad, cumplía el 9 de mayo nada más y nada menos que 22 añitos. Y tal situación tenía que aprovecharse con un almuerzo en mi jardín. El día se levanta buenísimo y mientras tanto yo no paro de explotar a Edu para que pele patatas. La gente empieza a llegar y en mi cocina se lía un buen follón mientras unos hacen gazpacho, otros tortillas, otros ensalada de pastas, otros parten queso y chacinas y otros simplemente se rascas los huevines. No sé cómo he conseguido calcular bien para todos (con ayuda del gazpacho made in Madrid y el postre made in Zamora) pero llegado el momento nos jartamos de comer y recibo miles de felicitaciones por parte de la gente sobre mis 4 tortillas. TIEMBLA MAMÁ, TE VOY A RETAR A UNA COMPETICIÓN DE TORTILLAS Y SABES QUE VOY A GANAR. El día es excelente e invita a que nos echemos unas timbas de póker. Mientras, dejo a Edu en buenas manos y se va a ver un poco la ciudad con Kike y compañía, ya que yo he sido un cabrón que no he parado de liarlo a cubatas y partidos de fútbol y peleas. Como dice el refrán, por la boca muere el pez, y mi comentario deque “el póker es un deporte de hombres” es seguido a los 5 minutos por una victoria aplastante de Patri. Maldita, aunque me lo merezco. Me vuelven a desplumar en otra partida pero esta vez al menos un macho, lo cual me consuela poco porque me doy cuenta de que soy malísimo al póker. Esa tarde a la gente le entra las prisas y se va muy pronto con el buen día que hace, pero así mejor porque yo podré ver el partidode Nadal, lo cual no me sirve de nada porque PIERDE contra Djokovic. Maldito serbio de los huevos. Como contraprestación esa noche salgo a cenar con Edu en plan parejita y tuvo que llegar un señor pacense para que yo pueda visitar el primer restaurante diferente de la mensa, el que estuve con mis padres y el mejicano. En el sitio cenamos de lujo y además vivimos otro evento deportivo por la televisión. Resulta que es el partido Genova-Sampdoria. El empate del segundo veo que lo celebran como si les fuera la vida en ello y le pregunto al camarero que si se están jugando algo. Me dice que el Genova no, pero que la Sampdoria si pierde hoy va a segunda división. Ya pagada la cuenta descuentan 6 minutos y en el 97 el Genova marca. Aquello es una exaltación en la que el mamón del Presidente del Genova no tiene muy buenas formas celebrándolo. No entiendo tanto jolgorio, pero cuando me dice el camarero que es un derbi estilo Sevilla-Betis termino por encajar todo. Pero al Genova os digo yo que se les ha ido de las manos. Después de cenar vamos a tomarnos una cerveza con Kike y compañía para despedir a las chavalas y Edu hace las últimas fotos nocturnas a la Torre.
El lunes soy un mamón sin escrúpulos que hace levantarse a Edu a las 7:30 para que me acompañe a la facultad. Él se queda en la cafetería y dando una vuelta y cuando salgo vamos a ver el Duomo. Edu tiene la amabilidad de invitarme. Si es que es muy grande el cabrón. Descubrimos una tienda de souvenirs hechos a manos bastante curiosos (NOTA MENTAL: APUNTARLA) y cuando le enseño la vistade la mensa y la Piazza del Mercato terminamos las compras. Toca el momento de decidir en qué tren irse y ahora que lo estoy pensando menos mal que cogió el que cogió… en el último momento vemos los horarios de trenes y en vez de la opción rápida y cara encontramos otra lenta y barata que sale una hora antes. Eso implica aligerarse bastante. Por primera vez en mi vida cojo el autobús al lado de mi casa y nos encajamos en la estación con el tiempo sobrado para comprar el tren. Pero cuando lo compramos el vendedor me explica que hay problemas en las vías y que si no quiere retrasarse demasiado que coja el que está parado y que lleva 20 minutos de retraso porque el siguiente va a tener la misma historia. Cuando se monta me da tiempo a ir a comprarle agua a Edu a una máquina defectuosa y después a la correcta porque los 20 minutos se transforman en más de media hora. La odisea que me cuenta después Edu de cómo llegó a Bolonia es cojonuda. Pero llegó. Grande la visita de Edu.
Esa tarde en la Plaza nos despedimos del Abuelo y mi tocayo que se van un día antes a Cerdeña. El resto nos dedicamos a estar horas al sol para ir cogiendo color para después ir a comprar algunas cosas para el viaje, estilo chanclas y gorros. Los gorros fallan, y también fallan los detectores de la tienda donde vamos porque el sector Palencia se lleva el vestuario para el viaje puesto. Esa noche toca en teoría acostarse temprano para descansar que mañana partimos para Pisa y el viaje va a ser de cansancio absoluto. PERO yo de repente me digo “a ver, es tu cumpleaños, estás de Erasmus, y vale que sea lunes, pero ¿qué haces en tu casa? “. Cojo a Víctor por banda: vístete, vamos a salir. Hacemos hielo y llamamos a Palencias “Luis, ¿has cenao? Bien, pues cena que la que te espera es cojonuda”. Nos emperchamos en Via del Porrione 55 después de haber cenado y comprado en el ebreo y nos tomamos unos cubatillas. Víctor se pasa 5 horas seguidas jugando al pro. Yo 5 horas seguidas contestando a los mensajes de felicitación del Tuenti y Facebook. Y nos sobra tiempo para poner el Chatroulette. Para quien no sepa qué es el chatroulette, es una página donde te metes y aleatoriamente te abre a cualquier otra persona del mundo que esté conectada en ese momento. Todo con cámara, claro. Tú y la otra persona disponéis de un botón “next” que hace que se cambie a la persona que te sale en la pantalla. Pues bien, descrito eso sobrará decir que sólo en momentos como en el que estábamos hace gracia poner esa página, sino es bastante triste. Allí nos sale de todo, pero el momento culmen surge cuando dos lesbianas nos abren, no nos quitan, y no solo se dan besos y tal sino que amenazan con hacer más cosas si nos quitamos las camisetas. Nos sobran 98 centésimasde un segundo para quitárnosla a los 5 que estamos allí, y yo ya tenía hasta el cinturón en la mano cuando no se sabe por qué se nos corta la conexión y se acabó lo que se daba. Víctor y yo llegamos a casa a las 6 de la mañana. Madre mía, somos unos liaos.
Os paso el vídeo de 2 minutos donde se ven los 4 goles del partido. Partidazo 😀
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