Siena

Dándolo todo: parte de Siena XVIII

Sí, tenemos mascota oficial del grupo.

El lunes después de las actividades rutinarias como levantarme, desayunar, ducharme después de una semana sin hacerlo y ver mis capítulos diarios de “Cómo conocí a vuestra madre”, llamo a los amigos que vienen de Pisa a pasar la tarde a Siena para ver por dónde andan. Como estuvieron ayer todo el día en Roma (según me cuentan jamás creí que se pudiera aprovechar tanto un sólo día en Roma) se han levantado tarde y llegaran a Siena a eso de las 4. Y yo esperándolos para almorzar, cago en… comemos al lado de la estación de tren y Paula me da las llaves que me había olvidado en Sevilla. Cómo echaba de menos mi llavero Vespa y mi banderita de Legendario. Ya sois mías de nuevo, pequeñas. Damos un pequeño paseo por la ciudad. Veo por fin, aunque sea sin llegar a entrar, el interior del Duomo. Joder, lo que me estoy perdiendo por no gastarme 3 míseros euros. ¿Será por juntarme con tanto catalán por aquí? ¡ZAS, EN TODA LA BOCA! El caso es que luego nos tomamos un café en una terraza de la Piazza, pero esta vez otra diferente en la que nunca había estado, y vamos a una tienda a comprar ropa. Yo no me compro nada porque quiero llegar económicamente vivo al final del Erasmus, pero me apunto la dirección. NOTA: volver cuando tenga dinero.
Después de dejar al grupito que se vaya a la estación, me paso por la facultad a ver si han salido las notas de Informática, pero ni rebuscando en los mismísimos servicios encuentro nada, así que la promesa de que el lunes salían las notas o se la pasan por el forro o realmente han dado con un caso de estudio al llegar a mi examen. El caso es que llamo a esta gente para ver qué están haciendo y ocurre una de estas cosas que pueden marcar un antes y un después en nuestro Erasmus. “Víctor, ¿dónde estáis?” “En la tienda de animales” “¿En la tienda de animales? ¿Para qué?” “Queremos comprar un conejo” “¿UN CONEJO? ¿Cómo c*ñ* vais a comprar un conejo? ¿Sabéis que nos duraría menos de una semana?” “No, lo vamos a cuidar entre todos. ¿Colaboras para comprarlo?” “Estáis locos perdíos. ¿Cuánto es cada uno?” “5 euros” “Ah bueno, entonces si se muere el conejo es un mal menor. Voy para allá”. La conversación no sería exactamente transcrita así, pero aproximadamente la esencia es la misma. Voy a casa de Feli a ver al susodicho. Dios…dios…DIOS…DIOSSSSS…me enamoro al instante del maldito conejo pequeño gris de pacotilla. ¿Cómo una bola de pelo pequeña con bigotes que no para de comer y cagarse puede enamorar tanto a la gente? Bueno, si los gremlins y Fidel Castro lo hicieron…El caso es que lo bautizamos como Valentino Sedici, lo cual, obviamente, tiene su por qué. “Valentino” es por haberlo comprado el 14 de febrero. Y “Sedici” porque como el número que somos en el grupo es, redondeado arriba abajo, 15, pues éste forma a ser parte del grupo como el número 16. Grande Valentino Sedici. Vas a unir más nuestro grupo. Esa noche llego a casa contento aunque me cabreo un poco cuando veo que la televisión italiana no puede estar echando más películas al mismo tiempo. Por un lado está “Heat”, de Al Pacino y Robert de Niro; por otro “El Hundimiento”; y por otro “Ex”, una comedia italiana sobre el amor, las parejas, los exnovios, etc, que ya he visto además, pero como más de uno se está imaginando, me caracterizo por hacer a veces las elecciones más inverosímiles del mundo, así que veo la que probablemente sea peor de todas, la italiana. Pero oye, me río y practico italiano. Después, mientras estoy viendo “Sed de mal” de Orson Welles, me llaman para salir. Un lunes. ¿Me atreveré a realizar la semana completa de desfase? Si es así, desde luego debo comenzar hoy. Salgo. Me acuesto a las 6 de la mañana.
El martes por la tarde Víctor y yo gestionamos en casa: queremos salir, pero ninguno de nuestros amigos lo hacen por diversos motivos, así que habrá que buscar algún plan. Recurrimos al grupo Erasmus: no tienen organizada ninguna fiesta, pasapalabra. Recurrimos a los dePalencia: sólo sale Luis, y como los otros 2 se quedan en casa no es plan de liarla allí. Recurrimos a medidas desesperadas: Víctor agrega a la inglesa borracha que siempre está en todos los fregados para preguntarle que dónde se puede beber hoy. Nos dice que vayamos a la casa de una amiga suya, que podemos ir los 3 y que la condición es que juguemos a los mismos juegos que ellos. Aceptamos, sin saber que las consecuencias serían letales. Llegamos donde cristo perdió el mechero y subimos a una casa llena de gente (hay 3 del grupo Erasmus que no nos habían dicho nada de la fiesta, serán cabrones, eso es que nos tienen miedo, les podemos robar a sus chicas). Automáticamente nos ponen a jugar al famoso y temido juego: un vaso grande de cristal vacío que va rotando por los jugadores. Cada uno tiene su propia bebida: ron, cerveza, vino… en medio, todas las cartas de póker boca abajo. Al que le toca echa bebida suya en el vaso que rota, y dice un color, negro o rojo. Si acierta, pasa el vaso. Si no, bebe. Creo que si seguís la sucesión del juego comprobaréis que llegados a cierto punto en que varios han acertado, el vaso está lleno de una mezcla diabólica y a alguien le tocará beber. Epic fail. Las malditas inglesas pueden con nosotros, y eso que al llegar ya iban bien listas de papeles. Salimos Al Cambio y continuamos la fiesta como dios manda. Me acuesto a las 7 de la mañana.
El miércoles es el típico día que tengo miles de cosas que hacer y no sé cómo conjugarlas todas. Me hago una lista:
1. Tomar un café con Gordon, que esta noche es la cena de despedida de los de enfrente y Gordon se va el sábado.
2. Gestionar lo del vídeo: Javi, de la parejita marileña, nos pidió el favor a Víctor y a mí de grabarle un vídeo a Patri, su novia, en el que saliésemos el mayor número de gente posible felicitándola por su cumple, que van a hacerle sus amigos un vídeo en Madrid y quieren que salgamos nosotros. Se hace hoy o nunca.
3. Llamar a Luis Palencia para ir a recoger a Hannah: Hannah es una chica inglesa que conocí en Estrasburgo cuando fui en diciembre y que estudia lenguas, concretamente francés e italiano, y que hace un semestre en Francia y otro en Italia, y mira tú por dónde se viene a Siena y llega hoy por la tarde. Como es muy guapa, convencí a Luis para que viniese conmigo a recogerla.
4. Ir a ver la nota de Informática, que salía hoy.
5. Recoger a Hannah a la estación de tren.
6. Comprarle a Gordon de regalo Whisky y Coca-Cola, que además se lo debo.
7. Emborracharme por la noche en la fiesta de despedida de esta gente. Eso realmente no sé qué hacía en la lista, pero lo habrá puesto mi subconsciente. Cazzo.
Teniendo en cuenta que me levanto a eso de las 3, que tengo que comer, y que Hannah llega a las 6 y a partir de ahí pocas cosas se pueden hacer, tengo que aplicar las técnicas de gestión del tiempo que aprendí con AIESEC. Llamo a Gordon: está en el centro en no sé qué tienda y no puede tomarse el café ahora. Punto uno resuelto. Llamo a Luis Palencia: como llueve, me dice que tendría que ser Megan Fox para que fuese a recogerla. Punto 3 resuelto. Empiezo a llamar a la gente para ir a casa de Feli a grabar el vídeo. Casi todos están o de exámenes o no disponibles, así que los que estemos pues allá iremos. Punto 2 medio resuelto. Recibo un mensaje de Carlos, mi amigo de Erasmus en Estrasburgo, que me comenta que Hannah le ha dicho que al final llegaba más temprano y que no la pase a recoger. Punto 5 resuelto. Vamos a casa de Feli y en 5 minutos se nos ocurre una idea de un vídeo medio-gracioso en el que sale nuestra querida coneja Valentina (sí, al final es coneja), lo grabamos en una toma y listo. Punto 2 resuelto entero. Vamos Víctor y yo a la facultad de Economía. Los dos tenemos un 27 sobre 30. Maldita sea, para otra matrícula que podría haber sacado. Punto 4 resuelto. A la vuelta a casa nos pasamos por el Conad y le compro Whisky Red Label y Coca-Cola a Gordon. Punto 6 resuelto. Por la noche nos da tiempo a a ver en casa la primera mitad del partido de Champions del Barça. Del resultado final nos enteramos luego. Cago en mis castas… Por la noche en la fiesta hay mucha gente, mucha Pizza (hoy no había ganas de cocinar y las hemos encargado) y mucha cerveza. Bebo con moderación con ganas de no cumplir mi punto 7. Uno de los del grupo Erasmus que está por allí, junto con Gordon, al que nunca he visto tan borracho, me animan a echarme un cubata de Vodka, que ya que yo he traído los hielos (sí, soy el distribuidor oficial de hielos de Siena, mi marca es “Hielos Castro S.L.”) pues me beba uno. Como el vaso es de plástico pequeño, me animo a un segundo que seguro no me hace nada malo. Como no hay dos sin tres, cae el correspectivo y a partir de ahí el resto simplemente cayeron por su propio peso. Pero sin consecuencias elevadas, no como la francesa que como se iba al día siguiente se ve que quería despedirse a lo grande y eso implicaba que tuvieran que acostarla en su cama. Llego a mi casa y por culpa del alcohol mantengo por teléfono una conversación de hora y 8 minutos. Agoto lo que quedaba de mi saldo de Wind hasta marzo. Me acuesto a las 6 de la mañana. Punto 7 cumplido.
El jueves por la tarde, como me habían avisado de cierta ganga en una tienda de Benetton del centro de la ciudad, me voy para allá con mi bolsa del gimnasio y me entra un ataque consumista. Me compro dos pantalones vaqueros, uno de 100 y otro de 80 €. Me compro 6 jerseysde diferentes estilos y colores. Unos de 30, 50 y 60 €, según cuál. El resultado total debería haber sido de casi más de 300 €. ¿Total pagado? 52 euritos. ¿La clave? Una tienda en liquidación donde lo más caro valía 10 €. ¿Soy el puto amo o no? Después del gimnasio ceno por primera vez en el mejicano donde, por cierto, se come bastante bien. Apuntado en mi lista para cuando vengan mis padres. Lo borro inmediatamente cuando se me viene a la cabeza la cara de mi madre con el simple hecho de decirle “mamá, vamos a un mejicano”. Esa noche mis amigos no salen, así que después de la cena llamo a los de Palencia que están en su casa con las novicias, osease, las niñas nuevas del Erasmus. Obviamente todas no están porque en su casa no caben 75 tías ni de coña, pero alguna hay. Nada más llegar una que no conozco me da un vaso que me tengo que beber por llegar el último. Así, por la cara. Por si queréis saberlo, sí, estaban jugando a lo que nos enseñaron las inglesas el otro día. Después vamos Al Cambio donde veo a mi querida Hannah (ay que linda y delicada es por dios…). Todavía no se ha dado cuenta de que la mitad de su Erasmus va a pasarlo en ese local, pobre ilusa. Esa noche me acuesto a las 7 de la mañana, otra vez.
El viernes ya sí por fin me tomo el café con Gordon en mi casa y nos despedimos hasta la próxima. No os podéis imaginar la pena que me dio el despedirme del puto capo. Esto es el fin de un ciclo. La pena se me quitó cuando caí en la cuenta de que Sara, su novia la que tiene dos tumores benignos en el torso, se queda mientras él está fuera. Esa tarde en casa de Kike y Santi celebramos conjuntamente el cumpleaños de Kike (que ya pasó) y el de Patri (que aún no ha sido). Nosotros somos así, qué le vamos a hacer. Comemos tortillas, carne en salsa, aperitivos varios y tarta todos podríais pensar que sí al ser no uno sino dos cumpleaños PERO no, no comemos tarta. Lo que sí hacemos es conocer a la vecina de Kike y Santi, que vive enfrente, y que nos consta que nos ha tenido que soportar más de un escándalo, pero que se lo pasa con nosotros muy bien jugando a lo de pegarnos personajes en la frente y teniendo que averiguarlos. Creemos que puede ser el sustitutivo de la brisca para que todos juguemos a la vez a algo. Que no se confíe tanto el juego, a la brisca no hay quien la sustituya. Después vamos a Vanilla que hay fiesta de bienvenida a los nuevos Erasmus. Nosotros pasamos de darles la bienvenida y nos quedamos nuestro grupo marcándonos unos buenos bailes. Kike con su linterna para la cabeza que le hemos regalado y que le exigimos que se pusiese y Patri con su conjunto de conejita, que también le hemos regalado. Aunque pueda parecer muy sexy, que lo estaba, se llevaba la palma una belga que me han dicho que está muy mal la pobrecita que llevaba un pedazo de vestido corto y dos alitas…me voy a cagar en Victoria’s secret y su moda de los ángeles. La noche acaba con varios cojines robados de la discoteca por parte de varios de nuestro grupo. Nuestros robos son lamentables. Me acuesto a las 6 de la mañana…creo.
El sábado toca una de gimnasio por la tarde y de reunión en la mansión de Julia por la noche, que han venido a verla 3 amigos de Albacete y bebemos allí. Antes, en casa de Kike y Santi, me dan a la serpiente para que la coja. Qué bonita es y cómo se revolvía la jodía. Momento épico en mi vida. Planteamos diversos acertijos de estos prácticamente imposibles de resolver y jugamos de nuevo a lo de los personajes. Hablamos de política. Salimos a la Piazza a ver el ambiente que hay, que es bastante. Me recojo a las 7 de la mañana. Sólo me falta un día para hacer la semana perfecta, ¡VAMOS!
El domingo directamente me levanto muerto y lo que hago prácticamente es dormir y ver el Barça, ver Cómo conocí a vuestra madre y terminar de escribir este correo. Me ha faltado un día para la semana perfecta. Maldita seaaaa.
En la foto, los componentes de Via del Villino en la fiesta de despedida. Tengo la extraña habilidad de salir siempre al fondo de la foto. Una cosa es que sea alto, pero jugador de baloncesto no soy, cabrones.
P.S: YUJU wei
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