Siena

Dándolo todo: parte de Siena XII

Me tenéis de vuelta en Sevilla, pequeños.

El martes como que no respondo de mis actos y me digo “un día es un día” y decido dejarme dormir hasta que me canse. No recuerdo a qué hora me levanté, sólo sé que cuando lo hice me enteré que esa noche teníamos torneo de brisca. Una de las razones es que las niñas tenían su “noche de chicas” en plan “vamos a emborracharnos y contarnos con cuántos nos hemos liado cada una”. Nosotros no somos así: nos jugamos el honor y un euro a las cartas y que nos den. Pues nada. Allí que nos plantamos en casa de Javi con cervezas, pedimos en el chino y comienza el torneo. La idea (para mí al menos) era jugarlo y después salir por ahí pero se ve que nos puede la ludopatía y creamos un torneo tan diabólico que no acabamos hasta las 6 de la mañana y como Siena no es Sevilla obviamente aquí no hay nada abierto a esa hora. Sobra decir que no gano y que incluso cuando se juega el tercer y cuarto puesto quedo quinto.
El miércoles resulta que por haber perdido al torneo de brisca se supone que debía haber bajado a comprar comida o no sé qué porque al parecer la gente se quiere encalomar en mi casa a hacer una fiesta de Navidad. Yo me hago el loco, me levanto tarde, y me libro de tal menester, pero no me libro de que la gente se me encalome en casa. Efectivamente hay cena de Navidad en mi casa: vino a volontà, muchísima comida de calidad (aperitivos a mansalva, quesos, embutidos, carne, postre, champán, etc) y todo por 10 euros. Madre mía como nos cebamos, calentamiento de lo que parece ser me espera en España (O ESO ESPERO). Pero obviamente mi casa tiene una especie deáurea que provoca la obligación de desfasar sí o sí y por una cena de Navidad la cosa no iba a ser menos. Vimos a las 12 un vídeo de año nuevo, tomamos 12 palomitas, Víctor se vino arriba y llenó mi cuarto de champán cuando fue “año nuevo” porque se pensó que era Jorge Lorenzo celebrando una carrera…Prefiero no comentar la noche, ni poner vídeos, ni fotos. Es mejor para todos.
El jueves, como un campeón, después de haber dormido 3 horas (y por primera vez en la misma habitación de Víctor, cosas de la reubicación espacial de la fiesta) voy a clase y sigo entablando vías de acercamiento con una chica italiana de Cerdeña que por ahora se ve que es la única que me echa cuenta en la facultad, lo que viene siendo el resto pasan de mí como Berlusconi de una mayor de 18 años. Le intento invitar a un café pero no cuela. En su defecto me lo tomo con un chaval italiano cuya lengua materna es el alemán (os lo creáis o no aquí hay gente que nace en el país sin tener ni papa de italiano) y que es el típico que conozco pero no recuerdo su nombre. Por la noche nos vamos a casa de Kike y mi tocayo gallego que se va al día siguiente y toca despedida. Ni falta que hace decir que a ratos volvemos a jugar a la brisca. La intención vuelve a ser salir después, y de hecho salimos, pero a los 5 minutos de llegar Al Cambio nos lo cierran. Antesde quedarme fuera sin hacer nada prefiero irme a casa y menos mal porque mientras camino a casa veo como le echan un cubo de agua a la gente que se queda fuera charlando. Eso os pasa por alborotadores, panda de cabrones.
El viernes me pongo el despertador a una hora pero antes me levanta una voz que dice “Santi, está nevando y fuerte”. Efectivamente me levanto con todo el frío y al mirar por la ventana de la cocina con Víctor veo que caen copos. Al principio digo “buah, tampoco es para tanto”. EEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHHHHHHH no sé si han llegado noticias de la Toscana a España, pero aquí ni salen trenes ni autobuses ni aviones ni nada, hay alerta negra (por poner un color peor que el rojo) por nieve y heladas y viene siendo que cojo un autobús y un avión el domingo, con lo cual la primera frase que inicia este correo queda obsoleta, la puse por poner. El caso es que cae una nevada monumental en Siena, queda todo precioso y quedamos en la Piazza para tirarnos bolas de nieve, tirarnos por las cuestas con bolsas de plástico, hacer fotos y dar un paseo porque esto no creo que suceda muy a menudo. Disfrutamos como niños de 5 años y terminamos yendo a casa de Julia a merendar con chocolate caliente y galletas que la ocasión lo merece. Después voy al gimnasio como un campeón y compruebo que no deben estar muy acostumbrados aquí a las nevadas porque somos 3, contándome a mí, al monitor y al televisor. Por la noche toca otra despedida (no podíamos hacerlas todas juntas, somos así, nos gusta tener excusas en cualquier momento para salir) y volvemos a casa deKike (sin Santi, os recuerdo que mi tocayo se fue). Después sí que vamos más temprano Al Cambio donde se supone que hay una fiesta detodos los coordinadores Erasmus de Italia que van a ir a desfasar allí. Se ve que los coordinadores italianos se concentran en Siena porque me suena que sólo veo a los del ESN Siena y poco más, pero sigue siendo una buena excusa para desfasar. Llego muy tarde a mi casa y pisando nieve, como siempre (lo de llegar tarde me refiero, claro).
El sábado es mi último día en Siena antes de las Navidades y toca salir a comprar detallitos y ese tipo de cosas. Quedo con Patri y compramos para mi familia cercana…(NOOOO SE DICEEEEEE). Después de las compras vamos directamente DE NUEVO a casa Kike (y yo me quejaba de los desfases en mi casa). Hacemos unas comprillas y cenamos todos juntos allí varias tortillas de patatas y salchicas (aunque suene a poco, sobre todo si comparásemos con la cena de Navidad, sobró demasiada comida). Briscas, vino, música, un encalomao italiano que no llegamos a acertar quién carajo era y a quién conocía de la casa pero allí estaba el colega (por cierto con una cámara del copón) y un venimiento arriba (me encanta inventarme expresiones) de cantar y tocar instrumentos que nos sacamos de la manga que provocan que a las 4 vengan 3 vecinos a decirnos hola que tal. No pasa nada, yo ya sé que voy a empalmar para irme a España y no me preocupa. De hecho estoy a las 6:15 de la mañana terminando este correo, voy a desayunar y hacer la maleta porque a las 7 salimos para coger el autobús a las 8 para Bolonia (rezad que podamos, la cosa está chunga) y no tengo ganas de contaros más. Os veo en principio en breve.
Las fotos son de la nevada. Adivinad qué es cada cosa, tampoco tiene mucho interés ni mucho misterio, pero ahora sí MARIEL creo que ha nevado en Siena y bastante.
Ci vediamo Siena pronto.
P.S: yuju wei.
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