«Somos un saco de huesos y un puñado de recuerdos»
Puedo presumir de tener amigos sabios que dejan citas como la anterior. Este año que acabamos de dejar atrás puedo también decir que he aumentado, y mucho, lo segundo de la frase. Y es que 2024 ha sido un señor año para mí, cargado de experiencias (algunas de las cuales nunca había vivido) que han conseguido que tenga la sensación de haber tenido un año en el que lo he hecho todo…o casi todo.
Empecé 2024 con los de siempre, mis padres y mi hermana con las bocas llenas de uvas, y después terminé durmiendo donde más cómodo puede hacerlo uno: en el asiento de un coche, en el campo, al lado de un amigo después de una fiesta de Nochevieja y con resaca. Qué mas se puede pedir para empezar el año con buen pie. Eso no implicaba nada original que no hubiera pasado ya en otras ediciones, pero pocos días después los Reyes Magos me trajeron regalos que llevaba tiempo deseando, pero no había podido disfrutar hasta entonces: una guitarra clásica y unas entradas para ver a Arde Bogotá.
Sí, en 2024 he empezado a aprender a tocar la guitarra por mi cuenta, algo que mis vecinos han agradecido cada día que he sacado tiempo para ponerme con vídeos de Youtube. Todavía no me comparan con Paco de Lucía, pero dadme unos añitos más. Respecto a Arde Bogotá, tras un 2023 con muchísimas ganas de verles en directo, en 2024 no les he visto no una ni dos ni tres, sino tres veces. Mi intento de convertirme en un virtuoso de la guitarra no es el único propósito de año que me marqué. 2024 también ha sido cuando he comenzado a aprender portugués con clases particulares. Ai se eu te pego: Carnavales de Río, allá vamos.
Enero empezó fuerte con eso de borrar de ese listado de cosas que hacer antes de morir que todos tenemos. Unos amigos, mi hermana y yo empezamos fuerte: conseguimos entradas para ir a Tomorrowland en verano. Llevaba 14 años queriendo ir y por fin lo conseguíamos. Si hubiera sido la única experiencia nueva de 2024, habría sido más que suficiente. Pero no lo fue.
Nunca había ido al musical de Aladdin, y me lo regalaron mi hermana y una amiga suya. Tampoco había ido a un musical de Broadway, y pude ver el de Moulin Rouge en Nueva York. También vi grabar el podcast de La Ruina, así como una obra de teatro de Pantomima Full, otra de Ricardo Darín, y otra obra musical de una pareja homosexual durante el franquismo. Una exposición de Harry Potter, y otra de realidad virtual de Tomorrowland en el Wizink. He visto un partido de la NBA en directo. He vuelto a ver grabar La Resistencia poco antes de que se convirtiera en La Revuelta. He ido por primera vez a un cine de verano a cielo descubierto en Madrid. He hecho el descenso del Sella. He disfrutado por fin de la Feria de Jerez y de sus famosas zambombas navideñas. Sigo sin haber visto una corrida de toros (ni ganas que tengo), pero como anecdótico he visitado la Plaza de las Ventas y la de los Califas de Córdoba.
De viajes el año no ha andado corto. Algunos sitios no los conocía, como Peñafiel o Palencia. Pero también he vuelto por Londres, el norte de Italia, Cantabria, País Vasco, Cáceres, Valladolid, Alicante, Granada, Barcelona, Córdoba, la provincia de Cádiz, Lisboa, Sintra…por no olvidarme de mis sitios de confianza claro: Madrid, Sevilla, Coruña, Aroche y Rota. Me quedo con todos ellos, y sobre todo con algunos que recuerdo con mucho cariño, pero los viajes de Nueva York, la ruta por Asturias y León, Peñafiel y el Tomorrowland en Bélgica…otro nivel.
Hace unos años, cuando me dio por votarles durante una época, hubo gente que me llamaba «Podemita…pero sibarita». Pues este 2024 me he coronado. Nunca había estado en un restaurante con tres Estrellas Michelín, y gracias a mis maravillosos amigos que se portaron muy bien por mi 35 cumpleaños, pude disfrutar del maravilloso menú de Atrio en Cáceres. No es el único de la guía que he visitado. En Pilar Akaneya probé por primera vez la carne de Kobe certificada, y en La Tasquería me animé con la casquería que nunca ha sido Santo de mi devoción. Gracias a mi hermana pude probar el whisky Macallan por primera vez, y a mi amiga Reyes un whisky japonés que mejor no os digo cuánto le costó a la chiquilla. El Capricho de León y su famosa carne de buey cayeron en agosto, junto con un vino Pago de Carraovejas que se ha convertido en uno de mis vinos favoritos (y del que también pude visitar la preciosa Bodega). No me podía gustar el Don Simón, no…que por cierto, en tema vinos el año no ha ido nada mal. Además del Pago, he probado por fin un Vega Sicilia (buen vino italiano, os lo recomiendo), un Tokaji (con muchos puttonyos y botritis por todos lados), y he hecho no sé cuántas catas en Peñafiel, Valladolid y Madrid.
Mi Spotify este año se ha vuelto loco conmigo. Cada vez que tengo entradas para un concierto o un festival, suelo estar tiempo antes escuchando continuamente el o los grupos que vaya a ver. Con la variedad de estilos musicales de 2024, el wrapped de Spoti este año ha sido gracioso. Música electrónica, rap, flamenco, indie… Por decir sólo algunos nombres: ERRE, Sienna, Estopa, La Plazuela, Ariel Rot, Amaral, Andrés Calamaro, la orquesta Panorama, La Oreja de Van Gogh, Hombres G, Coti, Andy y Lucas, SFDK, Antílopez, Karavana, un concierto homenaje al Canto del Loco, otro por los afectados por la DANA (donde iba a ver al Kanka, y gracias Pedro por todo)… Aparte de TML, hay otros festivales que tenía pendientes y este año he cumplido: Interestelar, Río Babel y Brunch in the Park. Y no me he olvidado de ir al Jardín de las Delicias por segunda vez.
Un año más he sido invitado a muchas bodas. Siete para ser exactos, aunque sólo pude ir a seis, y a dos despedidas de soltero (eso sí, de la misma persona). De fiestas reiterativas obviamente no he fallado con la Feria de Abril, la de Utrera, la Aste Nagusia y las Fiestas de María Pita. Y aunque llovió casi todo el tiempo, he vuelto a disfrutar de un Domingo de Ramos en Sevilla.
2 años después de que me regalaran unas zapatillas para jugar al pádel, y tras haberlas paseado por varios gimnasios de Madrid, éstas pisaron por primera vez una pista y puedo decir que estoy poco a poco volviendo a coger ritmo con la pala. Si no fuera porque tuve que hacer una pausa durante un par de semanas porque, por primera vez también, me han quitado un lunar de la espalda, puedo decir que la racha de partidos y victorias en el pádel es bastante buena.
No todo podían ser buenas noticias. Lloré desconsoladamente con la retirada de Nadal en la Copa Davis. Menos mal que al menos hemos vuelto a ganar la Eurocopa y Alcaraz se llevó Roland Garros y Wimbledon para compensar la tristeza. Sin que lo ponga al mismo nivel obviamente, no me malinterpretéis, pero en octubre visité el cementerio de la Almudena por primera vez, y no precisamente por gusto: mi querida Choni, la mujer con la que llevaba haciendo voluntariado algo más de 3 años, falleció por cáncer. Además un mes antes, el CEO de mi empresa falleció de repente y sin enfermedad previa en un viaje de trabajo.
Pero el ciclo de la vida, quitando lo malo de mi alrededor, se ha manifestado sobre todo en lo bueno. Mis círculos de amigos han decidido repoblar ellos solitos el Planeta, y han comenzado a tener hijos e hijas de forma indiscriminada. Gracias a ello, he asistido a mi primer Baby Shower (bastante pasado por alcohol, todo sea dicho) y me he arruinado cuatro veces pagando regalos para bebés. Pero es que son tan monos…especialmente, y perdonen el resto de padres y madres, mi querido Mati. En enero me enteré que dos de mis mejores amigos, Josema y Elena, iban a tener un niño, en marzo me enteré que iba a ser Padrino por primera vez, en junio me Confirmé, en agosto nació en Ciudad de México, y en diciembre pudimos conocerle en persona.
Buen ciclo para terminar un año en el que he llorado, reído, salido, bebido, comido, bailado, f******, aprendido, gozado, disfrutado y lo he dado todo, como si no hubiera un mañana. Espero que mi amigo Antonio esté orgulloso de mí tanto por mis huesos como por mis recuerdos del año.
2025, con que seas una décima parte de intenso que el 2024, vente conmigo y no me hagas la rima.
Santiago, me he cansado sólo de leer todo lo que has hecho pero, claro, ha sido un año bisiesto y eso explica que pudieras hacer tantas cosas. Me alegro mucho de que disfrutes tanto y que sepas aprovechar tan bien el tiempo. Espero que 2025 sea tan abundante como este en buenas experiencias.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias padre!!! Esperemos que el año, crucero incluido, sea maravilloso como el anterior.
Me gustaMe gusta
Tu madre, con las manos en la cabeza, está rezando por tu salud.
Me gustaMe gusta
Muchas cosas si… pero hay algo que nunca podrás tener… UN DINOSAURIO!!
Feliz año amigo, me alegro que te lo hayas pasado en grande. Un abrazo grande!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Jajajajajajaja grande Pablo! Feliz año pedazo de crack y espero que vaya genial por Dinamarca!!!
Me gustaMe gusta
Con esa vida y aunque no seas de mi quinta, me arrepiento de no haberte tirado los tejos por los pasillos de «ya sabes tú que cotizada» para haber vivido y sentido todo lo que acabas de vomitar en unos párrafos.
Seguro que este año que empezamos hoy, te hará se un Quijote que guitarra en mano, lucha por las mejores experiencias para poder contarle a tu ahijado.
Un abrazote
Me gustaLe gusta a 1 persona
Jajajajajajajja Johanna!!! Feliz año y muchas gracias por tu comentario de tan personaja como siempre. Espero que te esté yendo genial, y te mando un abrazo enorme!
Me gustaMe gusta