Querido Baltasar,
¿Qué tal vais tú y tus colegas? ¿Todo ok? Por mi parte, he de decir que este año os habéis portado conmigo bien no, lo siguiente. Las cosas hay que reconocerlas, que otros años os he metido caña, pero cuando uno se tiene que quitar el sombrero, se lo quita. Chapó, porque el 2024 ha sido un año para mí, en todos los ámbitos, acojonantemente bueno. Que sí, que ahora ando con pruebas digestivas porque de vez en cuando me cago como las gaviotas, y espero sinceramente que el final del año no me tenga que arrepentir de los halagos anteriores porque me localicen intolerancia a la lactosa, gluten o algo por el estilo, porque me inmolo Y ANTES VAIS VOSOTROS POR DELANTE, avisados quedáis. Pero quitando esas minucias (que por cierto ni tan mal, no veas lo a gustito que se despierta uno de la sedación de la endoscopia, que ni 2 cigarritos de la risa seguidos, qué maravilla…apuntad en la lista de deseos si se puede), de verdad que el 2024 ha sido un pedazo de año.
Ya si empiezo a mirar un poco más alrededor de lo que viene siendo mi círculo estrictamente personal, meh, ahí la cosa va por barrios. Por lo pronto, lo de cargaros al CEO de mi empresa de la noche a la mañana verás, estuvo feo, que el pobre hombre era bastante joven y estaba sano. Luego no contentos con eso vais y liquidáis a Choni, la pobre señora con la que hacía voluntariado. Que vale que ella sí era más mayor y estaba ya malita, pero yo que sé, haberle dejado llegar a los 80 aunque fuera… además vais y dejáis a mi pobre madre medio ciega de un ojo, cuando encima iba a que le mejorasen la visión. Total, que en temas de salud a mi alrededor regulinchi.
Menos mal que habéis compensado en otros ámbitos, en concreto en lo laboral y en lo afiliativo. A mi hermana la han hecho indefinida en la empresa, lo cual puede ser un motivo de alegría muy grande para ella, pero lo es mucho más para los que estamos a su alrededor que tendremos suministro gratis de Macallan y generosos jerezanos de por vida (mis hemangiomas del hígado están dando palmas). Y por si hubiera alguien leyendo esto que estuviera preocupado por la continuidad del sistema de pensiones español, que no se preocupe: mi grupo de amigos se ha puesto las pilas y han nacido aproximadamente dosientoh millones de niños, así a ojo, en mis círculos cercanos. Para qué una natalidad escalonada, PARA QUÉ. El «boom del 2024″ lo llamarán los libros de Historia, y exclusivamente protagonizado por mis amigos. Que muy bonito, sí, qué alegría es siempre un bebé…salvo que tengas que hipotecarte 7 veces para pagar tanto regalo de nacimiento de niño. Que claro esto es muy gracioso: ¿te casas? PUM regalo. ¿Pares? PUM regalo…y digo yo, los que estamos solteros sin hijos a la vista, ¿qué? ¿No hay nada para nosotros? Menos mal que al menos ya puedo hacerme llamar «Il Padrino» (sin premio), porque si no vaya telita…
Y por cerrar el repaso de lo que habéis hecho bien y mal…lo de Gaza qué, ¿no hay manera de que lo solucionéis, no? Mira que ya os lo comenté hace un año por estas fechas…y lo de Ucrania ya paso de vosotros. Pero ya con lo de Trump y la Dana de Valencia…hombre os habéis lucido mamones para cerrar el año. Ya podéis remontar…
Bueno, hilando con vuestra remontada, ahora ya sí que sí. ¿Qué podéis hacer para enmendar las cositas malas y premiar lo buenísimo que he sido este año? Algunas ideas que os dejo:
- Gracias al trabajo de mi hermana y a las visitas a bodegas que me he marcado últimamente, tengo ahora mismo en casa alcohol variado y de una calidad exquisita. Pero claro, no tengo recipientes apropiados para disfrutarlos como se merecen: no es plan de echar un Macallan 12 en un vaso para el agua, ni un amontillado en una copa de vino normal, ni un Martin Miller’s Premium en un vaso ancho de cubata de Agatha Ruiz de la Prada. Así que algún vaso de whisky, catavino y vaso de cubata en condiciones…que también te digo Baltasar, me consta que en Sevilla sobrará alguno y no se caracteriza mi familia por ser muy alcohólica…
- Últimamente he viajado bastante más por trabajo en avión y tren, y una cosa que no tengo es la típica almohadilla blandita que te pones en el cuello para poder dormir. Y un abogado de tanta importancia como yo tiene que llegar descansado a las reuniones.
- Aunque no lo parezca, hago deporte y voy al gimnasio. Y de tantísimos kilos que levanto me he cargado mis guantes de entrenar, los típicos para que no te salgan callos. Que luego las féminas se quejan de lo ásperas que tengo las manos contra su fina piel.
- No sé si os acordáis que tenía muchas cosas antes de mudarme al nuevo piso, pero, «misteriosamente», se perdieron muchas como lágrimas en la lluvia (o nunca llegaron a salir de donde estaban dadas mis nefastas capacidades de negociación). Una de ellas fue una olla exprés, así como alguna que otra sartén buena. Me consta igualmente que puede ser que haya algunas de esas cosas de sobra por ahí (habéis visto que este año estoy muy chill con el concepto de «reutilizar» y la economía circular, que luego no se diga que pongo mi granito de arena para luchar contra el cambio climático).
- ¿Sabéis una cosa que SÍ me llevé del piso anterior? Una puta manta azul que había destrozado el perro. La típica que pones en el sofá para arroparte el día de «mantita y Netflix». Pues yo creo que ya estaría bien tirar esa y renovarla, que tiene una mala pinta que pa qué…
- En el coche suelo tener unas gafas de sol de repuesto, sin graduar, y de montura de madera. Las que tengo ahora tienen más años que el andar palante y además se me han roto, por lo que un repuestillo nunca viene mal.
- Siguiendo en el mood de la cocina, hace poco he visto una espumadera de leche. Me explico que igual suena fatal: es un aparato no muy grande (((la verdad es que de momento sigue sonando fatal))) que tú metes leche (((puf))) y te la calienta (((JODER))) generando espuma de leche que puedes echar al café (((madre mía qué desagradable todo, se me han quitao casi las ganas))).
Y con esto ya estaría, que aunque parezca mucho os estoy dejando pie a que Baltasar y el resto me traigáis envuelta una olla exprés de segunda mano con restos todavía del caldo de jamón del día anterior…pero por favor que venga también el caldo.
Os quiere mucho,
Santi.
Un pico y una pala te traía yo! Por cierto, aquí otro colega contribuyendo a la natalidad, pero en Dinamarca que mola más! Un abrazo grande y que se cumplan tus deseos.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Jajajajajaja DIOS QUÉ RENCOR. Te escribo por privado niño y así me cuentas. Un abrazo Pablo!
Me gustaMe gusta