Nueva York·Viajes

Nueva York (1)

Lunes 2 de mayo.

Tras encadenar varios días durmiendo poco, y no por los nervios, llega el gran día. Ese día donde comenzará mi periplo en el cual se demostrará si tengo suficiente paciencia y mano izquierda, o bien si 10 años de Karate y Kimochi se van a la mierda y termino apareciendo en las noticias por asesinar a sangre fría a 6 inocentes e indefensos jubilados españoles.

Lo de dormir poco tiene una explicación: el sábado, con una ligera resaquita, mi despertador particular a las 12 del mediodía son los gritos de mi padre al teléfono con un empleado de Rumbo. Mala cosa: ya habíamos tenido problemas días antes porque supuestamente se había cancelado el viaje Sevilla – Madrid, y de repente parece que vuelve a haber problemas. Oye perfecto, a menos de 48 horas de viajar, no sabemos si tenemos billetes. Las alternativas pasan por:

a) suicidarse;

b) plantarse en la sede de Rumbo y meterle fuego a todo, se mueva o no;

c) quedarme bajo las sábanas y confiar a lo Homer que todo se solucione satisfactoriamente.

Como con tanto grito de mi padre, amenazas de muerte y de elevar esto a su amigo el Presidente del Gobierno no hay quien concilie el sueño, opto por cargarme un buen café y apoyar la opción b). Se ve que los de Rumbo saben que los jubilados, al estar más para allá que para acá, no tienen nada que perder, por lo que unas horas después PARECE SER que todo se queda solucionado. Pero vamos, que hasta que yo no cruce la frontera no me lo creo.

Yo por si acaso tiro de mi condición de Iberia Plata (porque soy un empresario-abogado importantísimo e internacional de altos vuelos que no paraba de acumular puntos cuando la cosa iba bien) y llamo al servicio de atención al cliente para confirmar si saliendo del aeropuerto de Sevilla, aunque hagamos transbordo en Madrid (como quien combina el 25 con el C2), es necesario también estar 3 horas antes en el aeropuerto de la capital hispalense. La tía de turno me dice que sí, así que nada, en vez de a las 6 habrá que despertarse a las 5. Sublime. Mi estrategia no puede ser más buena: combatir el jet lag saliendo el día de antes del viaje, dormir poco y sobarme todo lo que pueda en el avión. Y funcionó.

Pero antes lo típico: Iberia me la había metido doblada con lo de las 3 de antelación y la facturación de maletas no estuvo abierta hasta 2 horas antes. Así que leche pá nosotros. Comienzan las miradas de odio del Imserso. Mal empezamos. Para compensarles, ayudo a traer el desayuno a la mesa. El listado fue:

  • 2 descafeinados poco cargaditos;
  • 1 leche manchadita y templadita que si no me quemo la lengua;
  • 1 descafeinado pero la leche sin lactosa que me sienta mal;
  • 1 vaso de agua para mi pastilla;
  • niño quítame un descafeinao y ponme mejor un cortao con sacarina, que hay que vivir la vida;
  • mamá no hay leche sin lactosa;
  • bueno pues entonces un zumo;
  • 2 tostaditas pero no muy tostadas mira que si no dan cáncer;
  • 1 bollito que tenga algo dentro pero que no esté muy frío que si no me duelen las encías;
  • ¿tendrán Activia? ¿No? Bueno pues fruta cortadita. ¡Pero que no esté muy fría!

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Desayuno completado, toca subirse al avión. ¡Ajá! Nadie contaba con que al tener tarjeta chupi-guay de viaje tendríamos embarque preferente, ¿ehhh? Osea que además del traductor oficial les consigo otras ventajas, ¿¿¿n0??? Ya parece que viajar con el niño no era tan mala idea…claaaro. Lo que no eran todo ventajas era viajar con seres muy apegados y de una generación que se ve que son muy familiares y necesitan calor humano en todo momento. Porque al llegar al avión y a pesar de ser un vuelo de apenas 40 minutos, tardan 10 en que todos estemos ubicados y perfectamente sentados por familias.

“A ver yo tengo el 27A, ¿quien tiene el 27B?, Yo, Vale pero tú eres el marido de aquella, no mío, Bueno pero tengo el 27B, ¿qué le hago?, A ver, tranquilicémonos, quién tiene el 27C, Yo, Bueno pues se lo cambias a él que todos estamos juntos, No que yo tengo el 28D y está delante, no al lado, Bueno juntos juntos no, pero muy pegados, Ya pero el 28D es pasillo y yo quiero ventana, Bueno pero me lo puedes cambiar a mí, No que tú entonces no te sientas con tus padres niño, Y a mí qué más me da, totá pa lo que dura esto, Niño no me seas que te tienes que sentar a mi lado, mira que me van a hablar y no me entero de ná y me tienes que traducir, Mamá es un Sevilla – Madrid cómo coño te van a hablar en inglés, Bueno pero te tienes que sentar a mi lado que pa eso soy tu madre y te he criao y 5 meses me tuviste en la cama sin poder moverme, ¿así me lo pagas? cría cuervos y, VALE MAMÁ, ME SIENTO A TU VERA, …ya bueno pero entonces sigo sin estar yo al lado de mi señora”

6 personas con títulos universitarios. Jubilados ya, antiguos maestros. Y tardaron 10 minutos. DIEZ. D – I – E- Z MINUTOS en ubicarse en 7 asientos de avión. Einstein tardó menos en elaborar la teoría de la relatividad. Pero por suerte no llega a tanto la cosa como para retrasar el vuelo y llegamos a Madrid – Barajas – Adolfo Suárez – Pepsi presenta Nuevo Barajas. Allí cogemos el trenecito interno de cambio de terminal, y aquí tengo que hacer un alto.

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Os presento a mi madre. Obviamente es la señora de las gafas, al capullo que hay al lado ni cuenta. Mi madre saldrá mencionada unas pocas de veces a lo largo de estos días por Nueva York, y principalmente porque tiende a soltar frases o comentarios bastante épicos que para el observador más inexperto podrían pasar desapercibidos, pero que si uno se detiene concienzudamente a reflexionar sobre su retórica, puede llegar a almacenar tesoros y quién sabe si algún día a escribir un libro de citas (((patente en trámite))).

Pues bien, estando ya montados en el trenecito que une la T-4 con a T-4S del aeropuerto, a la mujer no se le ocurre otra que preguntar “¿y esto dónde para?”. Al párrafo anterior debería haber añadido que uno de mis hobbies en la vida es el de chinchar a mi madre y contestarle con mi buen humor ácido. Así que mi respuesta vino a ser “depende: si le das al pulsador ahora te bajas en el Cerro, si no el final de línea es Sevilla Este. Y ten cuidao que no has picao, así que como venga un revisor te cruje”.

El espectáculo de mi madre no acaba ahí. Antes del viaje, mi madre no había hecho más que insistirme en que me afeitara la barba. ¿Por qué? Todo en ella es lógica aplastante: barba = moro = terrorista para los americanos = no te dejan pasar la frontera. Como el karma es sabio, yendo yo delante de ella, ¿a quién pararon dentro de la muestra aleatoria que hacen en el control especial de la zona de embarque de vuelos a USA? A la señora inocente y angelical y no al terrorista infame, así que le abrieron toda la maleta y le incautaron los 5 kilos de coca que yo le había metido previamente. Una menos en el viaje.

Como la pobre mujer estaba on-fire, no contenta con eso y con haber hablado en el viaje con todo ser viviente que se le cruzara, al llegar ya al control de pasaportes en el JFK de Nueva York, fue poner el dedo en el detector de huellas y apagarse el aparato. Lo rompió de un sólo toque. Conclusión: el toque de la muerte de mi madre es súper efectivo.

No obstante, ella no es la única personaje que viene en el viaje. El trayecto en furgoneta del aeropuerto al hotel se ve amenizado por el primer debate sobre la propina que había que darle al conductor. Pero claro, con el miedo de que allí hablara español todo Cristo, el debate fue en clave y en susurros (porque los susurros hacían todo mucho menos sospechoso claro): que si la canción de los 5 lobitos, que si la Décima ya está aquí, que si la niña bonita…

En fin, que el hotel muy bien, sin gays a la vista de momento, y por no quedarnos con las ganas, mi padre y yo nos dimos una vuelta por los alrededores: la Quinta Avenida, la Torre Trump, el Hotel Plaza, el primer perrito caliente por la calle, Times Square, el Rockefeller Center y la Catedral de San Patricio. Ubicación de coña del hotel.

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Se confirma: hay humo o…vete tú a saber el qué que sale de las alcantarillas de NY.

Y esto es sólo el primer día. ¡Mañana más!

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4 comentarios sobre “Nueva York (1)

  1. Jajajajajajajaja!!!!Envidia de la mala, de la buena…de todo tipo!!!!Impagables los momentos que habréis pasao porque ese grupo merece la pena sólo por oir los comentarios que hacen!!Deseando, como dice papá, de que publiques el siguiente post.

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  2. Acabo de entrevistarme con mi asesor financiero y cuando le comenté que había estado en Nueva York, me dijo que menos mal que no había hablado con él antes del viaje porque como siga la cosa así, lo del crack del 29 va a ser cosa de niños y que con la información que me daba lo normal es que hubiera hecho lo que hizo mucha gente esos días, es decir, tirarme desde el Empire State o edificio similar.
    Por lo demás, espero con impaciencia el post del segundo día, con la visita al MET, a la Estación Central…, y las continuas anécdotas, todas muy jugosas, que sazonaron el viaje.

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