Pavia

Últimos 30 días

Salir de un examen tipo test con más convicción de haberlo suspendido que aprobado, que se juegue un amigo tuyo contigo un botellón a que lo vas a aprobar aunque sea bajando el profesor el número mínimo de respuestas acertadas, y deberle a tu amigo un botellón. Volver de Sevilla un martes por la tarde, ir esa noche a una macrofiesta en un colegio mayor con piscina y 2000 personas bañándose, empezar a estudiar una asignatura el miércoles a las 4 de la tarde, ir el jueves a las 11 a ese examen y aprobarlo. Tener 4 días completos para estudiar un parcial de una asignatura en Sevilla, el cual se hace con legislación, salir del examen con buenas sensaciones y sin estar preocupado, que salgan los resultados, haber hecho bien las preguntas de teoría que eran de estudiar y no las prácticas que eran con la legislación por delante, y suspender. Ése soy yo y ése es mi resumen de las últimas semanas.

Y la verdad, podría estar algo preocupado de tener que presentarme a otro examen más en septiembre, pero hoy, 25 de junio de 2013, quedan exactamente 30 días para que acabe este sueño. Fi de cicle, como diría Pep. Hace un tiempo, cuando había transcurrido el primer mes, decía “buah, me quedan todavía 9 meses”. Ahora, como si hubiera pasado un embarazo (aunque nada parecido, la verda), no queda nada como quien dice. Ya han empezado las primeras despedidas. E incluso gente que ya se había ido ha tenido tiempo de volver a hacernos una visita. Por ahora no se me hace duro, sin ánimo de que los que se están yendo se sientan menospreciados. No es eso, ni mucho menos, pero es cierto que echo la vista hacia delante  y sé que un mes de Erasmus da para mucho. Al igual que en el primer mes, con miles de gestiones de papeleos de llegada, burocracia, enterarte de asignaturas y demás de por medio, dio tiempo a mucho, sé que este último puede ser muy amortizado. Pero algo me dice que si el primero se pasó lento, éste lo hará rapidísimo y cuando me quiera dar cuenta estaré escribiendo la entrada en mi blog de despedida.

¿Suenan estas palabras a despedida y tristes porque esto se acaba? Evidentemente. Pero, como colofón a este post, me quedaré con lo bueno, al igual que sólo me quedaré con lo bueno al terminar este año: me queda un mes para disfrutar del buen tiempo, las cervezas en Piazza Vittoria, los aperitivos, la playa por qué no, los botellones en el Duomo, las salidas por Milán, tomar el sol en el río, los cafés a cualquier hora, y cualquier plan que quien esté leyendo esto me quiera ofrecer.

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