El post del viernes

El post del viernes (LXXIX)

Muy pero que muy buenos días, veraniegos!!!

No sé ustedes, pero algunos estamos alargando mucho este año lo de organizar las vacaciones de verano. Entre el Covid, el ansia viva por saber cuándo me tocará vacunarme en esta nuestra querida Comunidad de Ayuso, y el milagro del teletrabajo que me permite irme a donde me salga del pie (véase destino paradisíaco de vacaciones con güifi-gratis-potente) sin necesidad de gastar días libres, vivo en una procrastinación continua que al final me planta en diciembre con 200 millones de días de vacaciones sin gastar.

Antes de seguir con la entrada, no obstante, necesito hacer un inciso.

Procrastinación” (RAE): Acción y efecto de procrastinar.

OLÉ VUESTROS COJONES, RAE. ASÍ TAMBIÉN SOY YO MIEMBRO, QUE LOS TENÉIS MU GORDOS.

Procrastinar“: Diferir, aplazar.

Tampoco es que se mataran con esta definición los jodíos, pa qué nos vamos a engañar. Reverte, mucha novelita pero luego te luces poco en la Real Academia, ¿no? Bueno, hablando en plata para que nos entendamos todos:

Procrastinar” (según el Diccionario de la RAS, aka Real Academia de Santi):

  1. remolonear;
  2. vaguear por voluntad propia al darte pereza hacer algo e irlo dejando pasar;
  3. aplazar hasta un futuro indeterminado una tarea que no tienes ni puta gana de hacer;
  4. típico contrato tela de largo que te dicen “no a ver, esto puede esperar hasta dentro de X” y como X queda mu lejos, tú en vez de ir revisándotelo poquito a poco e ir sobrao, llega X-1 y te salta la alarma que te pusiste en su momento, y entonces te cagas en tó lo cagable y te toca revisarlo mal y a toda prisa PERO VAMOS, QUE ESTO ES UN EJEMPLO QUE NO TIENE NADA QUE VER CONMIGO Y A MÍ ME LO HAN CONTAO ESOS ABOGADOS DE TRES AL CUARTO QUE HAY POR AHÍ, NO COMO YO QUE SOY UN ABOGADO DE LA GRAN CIUDAD QUE USA TIRANTES.

¿A que ahora no se os va a olvidar qué es procrastinar? Si es que tenía que haber sido profesor…

Bueno, la cosa es que estoy falto de ideas y de ganas de organizar vacaciones, y hasta hace poco con el mal tiempo que nos estaba regalando junio me estaba dando una mijita igual, pero ahora ya poquito a poco está llegando su poquita de caló y mira tú por dónde me noto cada vez con más ganas de estar en la calle que teletrabajando. Porque el resto del año no, CLARO. Así que se abre la veda y os invito a que dejéis en los comentarios estupendas ideas de vacaciones BBBC (Bueno, Bonito, Barato y Cerca), o que en su defecto os animéis a responder al estupendo cuestionario que os dejo:

Os dejo que VOTÉIS LIBREMENTE (AC AC AC). A la espera de resultados y antes de finalizar, no puedo faltar a mi tradición y os voy a contar algo. Si hoy en día quisierais comprar algo muy barato en una tienda física porque os hubierais vuelto unos anti-Amazon de la vida, seguramente fuerais al “todo a 100” de toda la vida (para los millenials, “todo a un euro”…vaya caca). Pero no os creáis que antiguamente no tenían cosas parecidas. En el siglo XIV y durante muchos años, se acuñó en España una moneda de cobre llamada “cuarto”. Esta moneda a día de hoy no tendría equivalente, ni siquiera una moneda de céntimo porque según los cálculos podría ser, al cambio, una diezmilésima parte de euro. Los comerciantes de la época también ofrecían auténticos chollos (ver origen de “chollo” aquí) para captar a los clientes, aglutinando varios productos de baja calidad en ofertas increíbles. Por eso era típico pasar por mercados en donde se ofrecieran 3 productos de un mismo tipo por un cuarto de moneda, y para gritarlo rápido y que todos lo entendieran, se decía “¡tres al cuarto!“. Con el tiempo, como es obvio, la gente comenzó a asociar las ofertas de tres al cuarto con lo peorcito de calidad. O lo que es lo mismo y hablando en plata, malo que te cagas. Que por cierto, lo de “hablando en plata” también va de monedas, y es que claro, cuando antiguamente se tenían que cerrar acuerdos comerciales y una de las partes empezaba a darle vueltas y vueltas al asunto, la otra parte al final lo que estaba interesada en saber era cuánto le iba a costar la operación, y como en aquella época el papel moneda no existía y sí el oro y la plata, de ahí nació la expresión “hablando en plata” para traducir a algo concreto lo que muchas veces no se ha explicado claramente.

CHIANAN, de nada.

No dejéis de votar aunque os vayáis de vacaciones, que paséis buen finde, sed felices y ¡sonreíd!

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