Pavia

Sigo vivo… de momento

Exacto, de momento.

Sueño, avión, lluvia, bus, vaya-estación-carsá, tren, Pavia. Así se resume mi llegada a esta ciudad, precedida de una noche casi en vela, un despertador que me hace toda la gracia a las 4:30 de la mañana y una madre que como niño de sus ojos que soy me va a echar ALGO de menos.

Por el momento puedo contar que, para bien o para mal, sí, estoy viviendo estos dos primeros días un segundo Erasmus. Mi kely para mí ahora mismo es un hostal. A todos los efectos prácticos: gente que no conozco que va y que viene, maletas sin deshacer y poco tiempo en mi hábitat. El primero que llegó aquí, uno de los dos Álvaros (madrileños ambos), se encontró: tres turcos con sus respectivas maletas en el salón, una china en su cuarto, y una italiana y un mejicano por ahí. De todos ellos, ninguna era Laura, la italiana que este año va a compartir piso con 3 machotes. Por su parte, la italiana esa que está momentáneamente en mi casa tal y como llego (después de que de manera heróica me vengan a buscar los dos Álvaros a la estación) me suelta: tienes un regalo, duermes con una china. A mí no se me ocurre que tal italiana que me acaba de conocer esté de broma (ahora entiendo que la gente se enfade conmigo cuando hago yo cosas por el estilo), así que de primeras le pregunto a Li (así se llama la china): oye, ¿eres tú la que duerme conmigo? (nótese la connotación “sleep” en inglés). Digamos que no le sentó muy bien.

Del resto del tiempo, resumo: nos juntamos mayoritariamente de momento con ex-Erasmus de Pavia que han vuelto estos días a hacer exámenes de septiembre y poco a poco me voy dejando la saliva en explicar mi situación de estar haciendo otro año en Italia. El tal Alessio Calenda efectivamente es un capo del lugar y de momento me ha reliado poco porque me sobra y me basta con la gente de mi casa para ello, pero confío en que tarde o temprano me destroce la vida y aparezca en un barco camino de Sudamérica a saber por qué. He ido a un karaoke. Y de turismo poco, pero la plaza del Duomo de aquí me la conozco con todos sus detalles: es donde se hace botellón.

Pero DE MOMENTO. Mi casa tiene toda la pinta de que va a ser un antes, un mientras y un “after” como siga así. Que a San Antonio o como se llame el Santo ese que ayuda a los estudiantes le caiga en gracia porque si no van a aprobar dos personas. Y no digo quiénes.

P.D: los oficiales inquilinos de Casa Fagioli:

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